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Fui al río y lo sentía cerca de mi……                                           

 

                                        Fui al río, y lo sentía cerca de mí, enfrente de mí. Las ramas tenían voces que no llegaban hasta mí.

                                         La corriente decía cosas que no entendía…. Quería comprenderlo, sentir qué decía el cielo vago y pálido en él con sus primeras sílabas alargadas, pero no podía.

Juan L Ortiz 1937

 

Quienes han seguido la obra de Carla Beretta en los últimos años seguramente tendrán presente un tipo de articulación de formas que podrían ser definidas como paisajes abstractos. Formas que parecerían resumir en sí mismas el proceso de síntesis y depuración que llevó a cabo la modernidad. ¿Qué quiero sugerir con esto? Que no surgían como meros ejercicios formales sino como resultado de referencias que tuvieron como punto de partida la naturaleza y fueron sometidas a un proceso de depuración y síntesis que dio lugar a esas formas y colores que habitan los papeles, collages y telas de la artista. Así, el punto de partida fue (y lo es ahora) una determinada visión del paisaje, en tanto instancia afectivamente próxima de su alrededor.

Y esto más allá de que las formas geométricas de esos trabajos parecieran inferir una perspectiva racional, ajena a los desarrollos y movimientos orgánicos que suelen identificar las formas de la naturaleza. Todo aquello parecía operar por extracción y de hecho el resultado es un panorama de estructuras abstractas que la artista se empeñó en neutralizar a partir de la cualidad sensible del soporte que eligió: tela y papel.He aquí un punto clave que plantea una primera duda respecto de una adscripción sin más a la geometría abstracta que ahora revela otros rumbos.

Sobre todo porque en esos trabajos de la artista emerge la memoria de otras prácticas y otras tradiciones que introducen desvíos, tal como observó oportunamente Guillermo Fantoni. [Río Adentro, Cat. Julio 2022]

Muy probablemente en esto jugó rol central el vínculo íntimo que Carla mantiene con el Paraná y su paisaje.  Una referencia permanente y fuente de inspiración insoslayable en la nueva serie de trabajos que presenta ahora y revelan una orientación distinta en su obra.

Frente a ellos me animaría a decir que, a diferencia de los trabajos previos, estas pinturas reclaman un estado de contemplación. Una particular disposición sensible que nos lleve a detenernos frente a ellos como ante el río.  Con la improbable ambición de captar en el fluir de su cauce nuestro propio devenir.

Estos trabajos de la artista nos conducen hacia una experiencia que ella misma ha transitado infinidad de veces, a juzgar por todas las versiones que se despliegan en esta sala.

Se trata de una experiencia que logró plasmar en una escritura pictórica que enlaza transparencias y se vale de una materialidad acuosa con el objetivo de descifrar el Paraná desde sus propias entrañas. Bucear en ellas y al mismo tiempo dar cuenta del movimiento de su superficie como un plano ondulado que se eriza a partir de la rugosidad del papel. Un plano que, como sabemos, por momentos puede volverse marrón, porque sencillamente depende del cielo, de la luminosidad del día o el peso del aire.

Así la artista se ha interrogado una y otra vez por las técnicas que le permitirían lograr la coloración y la textura adecuada para ese fenómeno cambiante, imposible de aprehender del todo según transcurren las horas.

En tanto, no deja de experimentar con trazos que se desplazan de un margen a otro del papel como una balsa de una orilla a otra del río. Superpone bandas de papeles pintados y uno piensa en esos bordes que cambian de tonalidad según sube y baja el caudal del agua. Remolinos y profundidades que por momentos hacen visible lo que no nos ha sido visible. Por caso el color de las flores, oculto bajo las aguas que de pronto emerge como mancha luminosa en la superficie.

No cabe duda que el agua es la gran protagonista de esta serie de pinturas, objetos e instalaciones que Carla Beretta hoy presenta en escena con la gama de colores, tonos y valores que definen el paisaje del Paraná. Pero eso no es todo. Las búsquedas de Carla no concluyen allí. No pareciera conformarse con retener sólo lo que le llega a través de la mirada. Ella aspira a sumar otras vibrantes sensaciones, tal el sonido de la brisa, el gorjeo de los pájaros o el crujir de las hojas.

O caso ¿no es eso lo que podemos percibir en la leve sonoridad que se desliza desde la tela o el papel?.

 

Ana María Battistozzi. Abril 2024

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I went to the river and felt close to it…

I went to the river, and I felt close to it, in front of it. The branches projected words that couldn't reach me.

The stream said things I couldn't understand... I wanted to comprehend them, to feel what the vague,

pale sky was saying about it, in its elongated first syllables, but I couldn't.
Juan L. Ortiz, 1937

Those who have followed Carla Beretta's work in recent years will surely recall a display of shapes that could be defined as abstract landscapes; shapes that summarize the synthesis performed by modernity. In other words, they didn't emerge as a mere formal exercise but as a result of references, which having nature as their starting point, went through a process of purification that led to the forms and colors that inhabit her papers, collages, and fabrics. Thus, the starting point was (and still is) a vision of a landscape affectively attached to its surroundings. This was apparent, despite the fact that her geometric shapes suggested a rational perspective, alien to the organic developments and movements that usually define the forms of nature. All this seems to have happened by a process of extraction, and indeed, the result was a display of abstract structures that the artist strived to neutralize, starting from the sensitive quality of her support of choice: fabric and paper.

From those works, a first question arises regarding the mere adscription to abstract geometry, which nowadays pursues other directions, especially because in her works, the memory of other practices and other traditions emerged, introducing detours, as Guillermo Fantoni timely observed. [Guillermo Fantoni, Río Adentro (Up-river), Cat. July 2022]

Surely, the intimate bond that Carla maintains with the Paraná River and its landscape plays a central role in her work. This permanent referent –unavoidable source of inspiration, in the new series presented here reveals a new, different direction in her output. Facing them, I would venture to say that unlike her previous works, these paintings demand a state of contemplation; a sensitive disposition leading the viewer to stand in front of them as if in front of the river, with the improbable ambition to capture his/her own being in the flow of its course.

These works take the beholder through an experience that Carla herself has traversed countless times, judging by all the versions that unfold in this room. It is an experience that she managed to capture in a pictorial record where she intertwines transparencies using a watery materiality to decipher the Paraná from its own bowels; to dive into them while acknowledging the movement of its surface, i.e. a wavy plane that bristles from the roughness of the paper; a plane that, as we know, can sometimes turn brown, simply because it depends on the sky, the brightness of the day, or the weight of the air.

Thus, the artist has repeatedly wondered about the techniques that allow her to achieve the appropriate coloration and texture to depict that changing phenomenon, impossible to fully grasp as the hours pass by. Meanwhile, she continues to experiment with strokes that move from one margin of the paper to the other, like a raft across the shores. As she overlaps bands of painted papers, the viewer cannot help thinking of those edges that change tone according to how the water level rises and falls; whirls and depths that make visible what has remained invisible to us. For instance, the color of the flowers hidden beneath the water suddenly emerges as a luminous spot on the surface.

There is no doubt that water is the main protagonist of this series of paintings, objects, and installations that Carla Beretta presents on stage today with the range of colors, tones, and values that define the landscape of the Paraná. But that is not all. Carla's search does not end there. She does not seem content to retain only what comes to her through sight. She aspires to incorporate other vibrant sensations, such as the sound of the breeze, the chirping of birds, or the rustling of leaves. Isn't that what we can perceive in the subtle sound that slides from the fabric or the paper?
 

 

Ana María Battistozzi. April 2024

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